Quizás has escuchado en alguna ocasión hablar del síndrome del cuidador. Se trata del estrés que sufren las personas que se encargan del cuidado de otras personas, generalmente de personas mayores.

 

Cuidar de un familiar o persona con dependencias supone unos adquirir unas rutinas, nuevos hábitos y todo un proceso de adaptación para que el que no existen maestros ni escuelas. No obstante, sí hay unas pautas que se pueden aprender e integrar en el día para aportar normalidad a una tarea tan agradecida como la ligada al rol del cuidador de personas ancianas.

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Imagen: pixabay

Consejos para mantener el optimismo al ejercer de cuidador

No perder las rutinas que te gustan. Hay que intentar ajustar el cuidado de la persona anciana con tus hábitos. Si bien es entendible que no vas a poder mantener los horarios al 100%, sí debes hacer un esfuerzo por mantener los hábitos aunque los cambies de horario. Cuidar de otra persona no implica dejar de cuidarte, por tanto, sigue haciendo las cosas que te gustan para sentirte bien contigo mismo.

Descansar de forma adecuada. El descanso va a depender en gran medida de las necesidades de cuidado de la persona mayor, pero has de respetar las horas de sueño y completarlas con siesta u horas extras de descanso cuando durante la noche no hayas recuperado energía adecuadamente.

Cuidar la alimentación. Un pilar básico en toda vida sana es la alimentación. Si ahora cuidas a una persona con necesidades especiales, seguramente prestes más atención a las ingestas que se realizan en casa. Buen momento para dejar paso a una dieta equilibrada y a introducir nuevas recetas en el día a día.

Evitar la automedicación. Abandona la idea de tomar pastillas para dormir, vitaminas, hierbas revitalizantes y pócimas mágicas que te recomienden los vecinos. Si necesitas ayuda, acude a tu médico de cabecera y que te prescriba lo que realmente necesitas.

Mantener la vida social. Hay que procurar seguir haciendo vida social. Si tienes restringidas las salidas al exterior o no puedes desplazarte mucho, puedes invitar a amigos y familiares a que te visiten en casa, a que te acompañen por las tardes, organizar meriendas, reuniones de amigos, etcétera.

Desarrollar la empatía. Habrá días de mal humor, de desánimo, de negatividad. Ser cuidador no es fácil y menos hacerlo solo en casa. Lee libros que te ayuden a ser optimista, a ser asertivo y desarrollar la empatía por la persona enferma. Hablamos de inteligencia emocional y de saber ponerte en el lugar del anciano para atender sus necesidades sin que afecte a tu estado de ánimo.

Mens sana in corpore sano. Ya lo dice el refrán. Para estar bien psicológicamente hay que estar bien físicamente. Apóyate en otros familiares o entorno cercano para tener, al menos, una hora al día para moverte y hacer ejercicio. Bien sea ir al gimnasio, salir a pasear, andar en bici, hacer yoga… La mente necesita relajarse y desconectar y la del cuidador de personas ancianas no lo es menos.

¿Qué consejos añadirías? ¿Qué trucos usas para ser optimista mientras ejerces como cuidador informal? ¡Nos encantará leerlos!