Aquellos fanáticos de la bicicleta que como es el caso de Francesc R. Ribes consultan antes de viajar si su bicicleta tiene cabida o no en el entorno al que se dirigen, ya tendrán más que asimilado que Copenhague y Ámsterdam son un paraíso para el pedaleo y que en la otra vertiente, Roma, Londres y París son puro caos pero, ¿qué hay entremedio?, ¿qué otras ciudades son todo un placer para la práctica del ciclismo urbano?

Imagen: Pixabay

 

Utrech

La segunda ciudad en importancia y población de Holanda es mucho más que el nombre de un tratado del que todos repasamos en la EGB. Teniendo tan cerca el referente de Ámsterdam, la conocida como “Venecia Holandesa” no se podía quedar atrás.

Tal es la afición por la bicicleta y lo preparada que está para ello que aquí las retenciones de tráfico la producen los propios ciclistas. Y si la ciudad es una maravilla por recorrer, siguiendo sus canales en sus alrededores nos esperan paisajes de tulipanes frondosos bosques de excepción.

Burdeos

200 kilómetros de carriles a lo largo y ancho de toda la ciudad para descubrirla. Una localidad francesa que resume lo mejor del sentir y la vida a la campiña francesa pero en entorno urbano.

No me atrevo a recomendarlo en mayúsculas porque es un gran reto que requiere preparación tanto física como logística, pero si sois muy muy fan de la bicicleta y os planteáis un viaje donde realizar una bellísima ruta ciclista, os recomendaría que desde Burdeos tal como hice yo, os dirigierais a Toulouse.

Allí, además de descubrir otra bellísima ciudad francesa, os encontraréis con que todo el recorrido es ciclable gracias a la ruta Roger Lapébie: 260 kilómetros perfectamente preparados y cuesta abajo (menos el último tramo). Y por si nos sabe a poco, en Toulouse nos espera otra maravilla de ruta: la que sigue el Canal del Midi hasta encontrarnos con el Mediterráneo a la altura de Narbona.

 

Amberes

Una orografía totalmente llana, sendas a cada rincón marcadas, una señalización que puede presumir de ser de las mejores que, al menos desde que viajo en bicicleta, he visto y estacionamientos preparados en cada lugar de interés convierten a esta ciudad belga en una de mis favoritas para recorrer en bici.

Además, está algo feo que se hable de este tema pero es algo que no se debe obviar cuando viajamos con bicicleta: Amberes cuenta con una amplia seguridad antirrobos y con una población perfectamente concienciada con el uso de la bicicleta, por lo que no debemos temer en absoluto a la hora de estacionar.

 

Malmö

El norte de Europa debía estar representado por alguna de sus mágicas ciudades y, antes incluso que Estocolmo o cualquier otra ciudad danesa que acompañara a Copenhague en el liderato, precisamente su vecina sueca (a la que la une un fantástico y espectacular puente colgante) es la que más ha aprendido de sus costumbres.

Más del 30% de los desplazamientos en Malmö se hacen en bicicleta gracias a una infraestructura con la que los suecos cuentan con nada más y nada menos que 400 kilómetros de carriles con los que disfrutar esta sorprendente ciudad escandinava.